La primavera empieza el 23 de Septiembre
La estación de las flores comenzará este año con algún retraso: no será el miércoles 21, como cree la mayor parte de la gente, sino el viernes 23, debido a que el equinoccio de septiembre se producirá ese día a las 6.05 hora de la Argentina , dando lugar así a la llegada de la primavera en el hemisferio sur y del otoño en el norte.
El año pasado también comenzó en esa fecha, pero a las 0.09 hora local; y el año que viene lo hará un poquito más temprano: el 22, a las 11.49; pero lo que nunca podrá suceder es que alguna vez lo haga cuando a la gente le viene en ganas, esto es, el 21 de septiembre. Eso es astronómicamente imposible.
Las estaciones no comienzan en fechas fijas ni duran lo mismo debido, por un lado, a la inclinación del eje terrestre y a que no hay un ajuste perfecto entre el calendario y el camino del Sol.
Basta tomar un almanaque, y si se quiere mayor precisión, una efemérides astronómica, para caer en cuenta que en el norte la primavera dura 92 días y 9 horas, mientras que en el sur apenas alcanza a los 89 días y 7 horas.
El equinoccio. Un equinoccio (noche igual) sucede cuando la eclíptica o camino aparente del Sol traspasa uno de los dos puntos del Ecuador celeste: cero grado de Aries, en marzo; y cero grado de Libra, en septiembre.
El equinoccio de Libra es el punto del Ecuador celeste donde el Sol pasa de norte a sur, trayendo la primavera austral y llevando el otoño boreal; a la inversa, en el de Aires, el Sol traspasa el Ecuador de sur a norte, produciendo el otoño austral y la primavera boreal.
Y es exactamente en ese momento cuando la noche y el día tienen la misma duración; de allí en más, se irán acortando o prolongando.
En las zonas próximas al Ecuador, el día y la noche tendrán 12 horas cada uno; en consecuencia, el Sol aparecerá a las 6, justo sobre el punto cardinal Este, y desaparecerá a las 18, sobre el cardinal Oeste, lo que no ocurre en ningún otro momento del año. Además, sus habitantes verán durante el equinoccio al Sol del mediodía sobre sus cabezas y sus cuerpos no proyectarán sombra.
Esto sucede porque la Tierra gira sobre sí misma con una inclinación de 23,44 grados respecto del eje de su plano orbital; si lo hiciese en forma perpendicular, en las zonas templadas no existirían el invierno ni el verano, y todo el tiempo sería primavera.
Distinto es en los polos, la parte de la Tierra más alejada del Sol: en el equinoccio de septiembre, el Polo Sur pasa de tener una noche de 6 meses, a un día de 6 meses; y el Polo Norte, a la inversa: de un día de 6 meses pasa a una noche de 6 meses.